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El SMCFyA y la puesta en marcha de un proyecto de inclusión

LA EXPERIENCIA DEL CENTRO EDUCATIVO FRAY LUIS AMIGÓ - CALI

La comunidad del barrio Manuela Beltrán de la ciudad de Cali, se ha beneficiado desde el año 2006  del proyecto de inclusión que se desarrolla en el centro educativo Fray Luis Amigó. El trabajo de esta institución y el esfuerzo conjunto de todos y todas sus integrantes es una muestra concreta de la posibilidad de desarrollar procesos de mejora de la calidad educativa, inspirados en la equidad.

CONTEXTO:

El centro educativo Fray Luis Amigó se encuentra ubicado en el barrio Manuela Beltrán, del Distrito de Aguablanca, en la ciudad de Cali. En un contexto de exclusión y vulneración de los derechos básicos de buena parte de la población, surge una iniciativa para brindarle una oportunidad a una población que durante mucho tiempo ha sido invisibilizada: los niños, las niñas y los jóvenes con discapacidad.

PROCESO:

Realizar un ejercicio de evaluación desde una mirada multidimensional y teniendo como prioridad la reflexión, el diálogo, la comprensión y la mejora, le brindó al centro educativo Fray Luis Amigó, la oportunidad para mirar sus problemas, retos y desafíos pedagógicos. Lejos de convertirse en un obstáculo o en objeto de negación, esta realidad motivó a la institución a trabajar para tejer un nuevo sueño educativo. Una vez definida la situación a transformar gracias a un ejercicio de diálogo con el estudiantado, los y las docentes, las familias y los líderes comunitarios, se propuso desarrollar un proyecto que se tradujera en una mejora de la calidad de vida de los niños, las niñas y los jóvenes del barrio, así como de la comunidad del barrio en general.

De esta manera surge la iniciativa de diseñar y poner en marcha en la institución educativa un proyecto de inclusión para acoger y brindar una educación de calidad a los niños, niñas y jóvenes con necesidades educativas especiales del sector.

Desde el año 2006, el proyecto es una realidad en la institución educativa, como parte integral de su apuesta por brindar una educación de calidad y una educación transformadora, para los niños, las niñas, los jóvenes y la comunidad del sector.

RESULTADOS:

  • Diseño e implementación de un proyecto de educación inclusiva para estudiantes con Necesidades Educativas Especiales.
     
  • Diseño e implementación de los planes de mejora como herramientas de organización y orientación en la apuesta por transformar el currículo de la escuela conforme a las ideas de inclusión y transformación.
     
  • Organización de equipos y espacios de trabajo con profesionales de apoyo para promover un trabajo pedagógico con enfoque de educación popular.
     
  • Transformación del clima de relación entre estudiantes y docentes en general. Los estudiantes sienten que los y las docentes se preocupan e interesan por ellos y su futuro.
     
  • Promoción de procesos de cualificación del trabajo de los y las docentes. Incorporación de criterios de inclusión en las estrategias y herramientas para planear, desarrollar y evaluar.
     
  • Promoción de dinámicas de apoyo, solidaridad y respeto a la diversidad entre estudiantes.
     

TESTIMONIOS:

“Durante todo este proceso, pude observar que los niños y las niñas sí son capaces de socializar entre ellos y de hacer lo que se les propone. Como persona, este programa también me ayudó porque yo era reacia a los niños con Necesidades Educativas Especiales, yo tenía el paradigma de que ellos debían estar a un lado, no me arrimaba porque pensaba que me iban a pegar. Ya trabajando con ellos, me di cuenta que las cosas no eran así: que ellos no tienen ninguna diferencia, que ellos irradian mucho amor y que ese amor es muy sincero”.

“Cuando llegaba a buscar cupo a los colegios era difícil, porque por tener una discapacidad se siente el rechazo. Por ejemplo, la directora de aquel colegio me dijo ‘si su hijo hace una raya en un cuaderno dese por bien servida’, eso fue muy frustrante. Una amiga de la fundación  FAMIDOWN, me habló de Fe y Alegría. Me presenté al colegio y la secretaria me dio el procedimiento de cupo. A los días me llamaron para una evaluación. Yo tenía mucho miedo que no lo dejaran entrar porque lo iban a evaluar a él solo. Cuando me dijeron que lo habían aceptado, me puse a llorar de la alegría”.

“Esta experiencia me ha devuelto la convicción de que todos y todas pueden aprender. Como docentes no debemos dejar perder nunca este imaginario”.